De lo cotidiano
Tanto era el aburrimiento en las calles,
bajo el cielo, aun a pesar de las grandes luces
y de la alta velocidad,
de noche se escurría el hastío
sobre la impía ciudad,
se desganaba hasta el desgano
y a pesar de las hermosas criaturas que la poblaban,
la soledad era la única que gozaba de compañía.
Ni la oscuridad era guarida
y los groseros destellos de las sirenas se jactaban
y engordaban a la vista de todos.
El veneno reemplazó por completo a la poesía,
en el aire que respiraban todos,
aire rojo que escupían horribles maquinas
que asesinaban,
En los líquidos que tomaban,
burdo y lento veneno gris, asqueroso,
En el olfato, por la nariz, por la boca,
cada poro de cada cuerpo,
voluntariamente o no,
se llenaba de veneno, casi como en Sodoma y Gomorra,
solo que sin pecado, sin transgresión,
sin subversión pues es parte de la ley,
divina y humana, urbana.
Es parte de una vida normal de topos
que viven en agujeros horrendos, grises,
imponentes y podridos, llenos de herrumbre,
en armatostes de cartón, frágiles como el viento,
trampas para ratas que convirtieron
bellos cerros y bellos campos
en alcantarillas
inundadas de mierda, de vómitos,
de vísceras de animales y de humanos
que extienden la fetidez desgarrante
de cuerpos que se retuercen y de almas
que gritan con tanta ira que nadie las escucha,
pues de hacerlo, se quedaría sordo
o se volvería loco, se suicidaría influenciado por la televisión,
por las películas de acción,
y nadie se sorprendería de la morbosa nota periodística:
"Mata a 23 en escuela secundaria luego se suicida"
Nadie.
viernes, 23 de julio de 2010
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Hola Lucho, me gustó mucho el poema...o la nota periodística, me agradan las imágenes y metáforas :]
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