Aunque me vayan a malinterpretar
Pienso en dos palabras,
Antagónicas y mutuamente excluyentes:
Realidad y Pureza.
Y en su transcurrir,
Recuerdo cuando era niño
y vi a través de la televisión
dos torres inmensas derrumbarse
ante el impacto de un par de aviones.
No recuerdo haber sentido nada,
salvo emoción, quizá.
Habrá todavía en el mundo
quien ignore esa desgracia,
como se ignoran casi todas las tragedias
cotidianas,
Como se ignoró también
aquella noticia de los cuatro israelies
detenidos por bailar, reir y festejar
frente a los escombros en llamas del WTC.
No fueron los únicos que se alegraron.
Muchos, detrás de discursos de dolor,
se llenaron de felicidad,
Unos por amor a la muerte,
otros por odio al imperio.
Y al fin, en esta pura realidad,
los cadaveras calcinados son iguales,
tanto como el odio (o el amor),
se vistan o no de traje...
martes, 26 de julio de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario