domingo, 21 de noviembre de 2010

Perdón por el poema

En la década de los 70s escuchábamos funk
todos como gatos
en la barda de algún edificio popular y hacinado,
entre lluvias de zapatos
quemamos yerba
hasta dejarlo todo seco
y buscar intranquilamente
durante horas y horas alcohol para beber
y un buen sax que fuera capaz de calmar las ansias,
de colorear de morado
el negro cielo,
y negros eramos todos en el vecindario,
e n t o d o s l o s v e c i n d a r i o s
sobre los que rondaban como moscas helicópteros de la policía
"son unos vándalos escandalosos"
y los seguimos siendo
y los seremos mientras escuchen los muros
y las calles las mismas proclamas de antes,
cantos que se limpiaban con sangre,
sangre inocente
como si el ritual de sacrificio
siguiera perdurando hasta nuestros días
y sigamos viviendo en tiempos de los aztecas,
voces en clamor rojo
un poco rosado por la inocencia
que gritaban como con furia
"disolución de los cuerpos represivos"
y los ecos durarán todavía muchos años,
aunque esto se acabe mañana,
aunque las balas nos dejen escuchar los acordes y el ritmo mañana mismo,

No hay comentarios:

Publicar un comentario