miércoles, 3 de marzo de 2010

Algunas determinaciones históricas

De la espera y de la muerte.

El Bolshevique salió de prisa de un cuartucho en alguna vecindad, iba mostrando la cuenca del ojo que perdió hacía muchos años, quiensabecomo. Los cuatro nos acercamos a él, se veía preocupado, al parecer tenía noticias: En menos de dos horas los milicos van a entrar al barrio y nos van a chingar a todos, dijo con una seriedad fúnebre. ¡Pero podemos escapar todavía! ¡En dos horas nos alejamos lo suficiente al menos unos cuantos! protestó sin mucha esperanza El Jano, lo cual trajo una súbita y efímera incertidumbre, como cuando esperas equivocarte. No, ya nos tienen rodeados, te atraparían, te torturarían y al final nos veríamos en el infierno de todas formas, dijo suspirante el Bolshevique, palidísimo y quieto. No había nada que hacer de cualquier forma, así que sentados fumando cigarrillos de salva, con su machete al lado, se quedaron sentados en la sucia calle de tierra, esperando a la muerte.

Hubiera sido así de todas formas.

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