Como un rezo, a modo de petición.
La inspiración del viento que cante sus lamentos
la inspiración del artista urbano que pinta sus obras en autobuses
la inspiración del poeta triste y aburrido
la inspiración que se encuentra en la tristeza
La inspiración inmunda y aficionada que dormita en las botellas
La inspiración tartamuda, rota, atolondrada y dogmática
que no tiene dirección, ritmo, métrica ni sentido
la inspiración veloz como colibrí, fugaz como sicario en la cárcel,
molesta e incomoda como el portavoz de los históricos mudos parlantes.
La inspiración cacofónica y dolorida
La inspiración que me sirve de guarida
La inspiración que se quiere como a una dama del siglo XIX que se vista de seda
se peina, se maquilla, se limpia muy bien detrás de las orejas
y después se suicida
la inspiración inhumana de los astronautas en Marte
La inspiración enamorada de los detractores del arte
La inspiración como bella escenificación de una muerte prematura, tediosa
y además de todo muy morbosa
La inspiración religiosa de los ateos
la inspiración vaga, bonita, guapa
de buen cuerpo y admirable sonrisa
inspiración que aparte de que nunca será mía
tampoco podre siquiera tocarla.
viernes, 14 de agosto de 2009
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