martes, 2 de agosto de 2011

Tierrita de ciudad

Luces

Salimos el otro día, o más bien entramos,
profundizamos
vitalmente en las profundidades
de las cárceles
de concreto
y fuimos lo bastante abstractos
para no sentirnos prisioneros.

Llenamos el cielo rojo
de estrellas artificiales
y cuando amaneció,
cantamos y no lloramos,
cielito lindo.

Rompimos todas las leyes
de la gramática
y hasta ignoramos
la ortografía,
pero cuando topamos
con las de la física,
llegó la policía

y corrimos,
escapamos
durante horas,
noches y semanas
y salimos
otra vez
en otro día

Hasta que se nos acabó el brillo de los ojos,
los puntos y las comas para caminar en la narración
Las drogas duras,
el aire,
la electricidad,
el agua
y por último: la tinta con que escribíamos esto.

Después, naufragos, arrojamos esta carta en una botella al mar,
y se nos devolvió, gracias a la radiación nuclear, junto con la risa y el brillo,
aunque nuestros ojos siguieran opacos, amor

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