Todos corremos, Lola
Bob Dylan en una de sus muchas vidas me dijo que un poema era como una mujer desnuda,
pero una canción puede caminar por sí misma.
No creo haber entendido lo que quiso decir, pero se fue antes de que lo volviera a alcanzar.
De cualquier manera, intenté e intenté escribir a una mujer que caminara sin ayuda.
Busqué la melodía de las calles para escribirlas
y cuando lo hacía yo huía a toda velocidad de esos laberintos de asfalto,
tan parecidos a un mal sueño, a una pesadilla.
Incluso quise adivinar lo que se escondía en las canciones de Arturo Meza.
Y lo que encontré al final fue una corta verdad:
La mujer -de-la-poesía necesitaba una razón para moverse, para caminar.
En ese momento escribí algo (que me reservo)
Y ella se levantó, pero antes de que la pudiera ver de pie,
corrió fuera de la hoja, y nunca más la vi.
únicamente conservo de ella las manchas de tinta en la pared
por la cual escapó.
sábado, 13 de agosto de 2011
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