...
¡Oh! que metafórica la sutileza
de la hermosa pieza
que irónica reza un salmo
en alabanza al cielo desmenuzado
Cuantos besos onomatopéyicos
perdidos en cada una de tus alas,
ángel babilónico, cuantos destellos
en tus ojos esféricos
vi atomizarse en la conjugación
de un segundo, que me bastó
para delirar perdido en tu corazón
y abrir el secreto mistificante del habla
-y ahora el eco- : habla abla bla bla bla
bla bla bla bla
bla la la
la a
a, a
a la chingada
¡bluagh!
me limpio la boca y me lavo las manos,
les juro no volver a escribir semejante mierda.
sábado, 16 de abril de 2011
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