Charlan dios y el diablo, en algun callejon (sin salida, sucio y lleno de estudiantes y vagabundos que comparten licor de cianuro) de una (kilo)metropoli ridiculamente inhumana, alcoholizados y desencantados, por la ridicula parodia de una (in) humanidad que se dedica a cavar sus fosas comunes y a escribir la historia de semajante ridiculez.
Brindaron por la ignorancia y por la cordura, por el olvido y por la locura, por la comida rancia, por la mordedura de la radiactividad y de la impostura y despues del breve noticiero masacreas/invasiones/revoluciones/explosiones nucleares, politicas y sociales, ocasionadas por (...)
comentaron:
-¿Cual es la diferencia cualitativa entre la felicidad
del niño que inhala cemento
y la del que
consigue trabajo,
se titula,
se casa,
etc.
etc.
?
- Ninguna.
domingo, 20 de marzo de 2011
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