No me importa, soy nihilista...
que el papel se vuela espejo,
se vuelva simbolo y colores,
miniatura, totem, imagen.
y que la imagen imagine,
lo que sueña un poema
de Cesar Vallejo, uno
en especifico:
Los Heraldos Negros.
Los golpes que hay,
en la vida, pues.
El no olvido que implica
vivir eternamente,
muriendo a cada instante.
Para que leyendolo
en el papel,
me pueda imaginar
yo,
lo que es el odio de dios
y que todo lo vivido
salga lloviendo
de mi mirada.
Pero no,
en el papel se escriben palabras
con las que entiendo
lo que veo,
y no consigo pensar
en otra cosa
que en la absurdidad de la vida.
(y me da verguenza)
miércoles, 2 de febrero de 2011
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