lunes, 18 de octubre de 2010

P. U.

(...)

cuando alguien empieza a escribir sobre algo,
sobre cos
as, sobre la nada,
se empieza a confundir con la expresión,
con la sin
taxis, con la palabra,
se hace muchos y muchas, silabas, acentos,
metáforas, analogías y sinónimos,
antónimos, imagenes,
contradicciones,
a tal grado que c
uando ese alguien escribe sobre sí,
en su piel, en su memori
a, en su página en blanco,
descubre
un Otro bastante peculiar,
Otro dentro de sí, conjunto, yuxtapuesto,
que acompaña a sus manos mientras escribe,
mientras aprieta los puños, mientras acaricia
y pese a ser una compañia omnipresente,
ésta no es capaz de mitigar el frío cuando
arrecia el viento o la soledad, es por eso que alguien
que escribe
camina a paso veloz, para no tenerse
que detener más que en las comas,
para llegar pronto al punto fin
al!?¡¿-...,;: .

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