[..]
te soñé unos pocos segundos,
sin haberte visto antes y ya no te pude olvidar
tu voz se convitió en eco y no ya no soy capaz de escuchar nada más
Tu piel se convirtió en ceniza, que arrojé hacia el mar, y ya no puedo sentir nada más.
me sentaste frente a mi cobardía y por primera vez te pude mirar
me contestó el viento, me sonrió el día, me dijeron "espera" y no les quise creer
sin embargo, algo en tus ojos me convenció, y te volviste imprescindible
te volviste cómo el aire para el viento, cómo el sol para el día, cómo lo posible a lo imposible
y entonces fuimos complementarios, iguales y contrarios
distintos, intercambios epistolarios, reales pero imaginarios
somos espejos, dos mitades del mismo reflejo
dos luces, dos luciernagas, dos ojos de conejo
el destino me unió a ti con la cadena más sutil
con el tenue hilo de lagrimas que llora el cielo cuando sonries
y con el resplandor que tiene tu mirada cuando me piensas
pero no quisimos atarnos con cadenas, y con las lagrimas y con la luz,
hicimos un instante, de sonrisas y oscuridad
así, desde lo más profundo de nuestras almas descubrimos y compartimos la felicidad
miércoles, 20 de octubre de 2010
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