De cinco
me empecé más a concentrar en las manchas negras sobre el blanco, en la total contra posición, sin ver fuera, sin estar fuera, sin ser fuera y colorido, por dentro. me imaginaba más sueños como oración, intactos e inmóviles, grises en su conjunto, con sujeto verbo y predicado en lugar de las alas de un colibrí, o un gesto, o un teatro, no tanto como una vida, tal vez, más dinámico, más irreal, más imaginario, como la literatura que se pasa, se escapa y se olvida, sin hacer historia ni nada.
jueves, 16 de septiembre de 2010
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"like" No sé cómo llegastezzz a escribir taan bien. Éstos sí m gustan.
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