De dos de las manos y de los pies de puerco, cinco, muertos, shalala.
En mi pueblo de cucarachas robóticas
se venden quesadillas de hongos alucinógenos
seres humanos deshechables
y algunas quintaescencias mobiliarias
de alcachofa y corazones grises
puesto que en mi pequeña aldea global
hay inmundos milicos
que venden droga
y se pavonean por ahí,
sintiendo que son muy machos
cuando en realidad son muchos
Ajuchitán o por guerrero,
paraíso atoyaquiano en guerra
para variar, no importa
ganaremos, se los aseguro compadres
Una mujer llamada soledad, acabo en la calle, sin dinero, sin comida, sin cobijas y sin nadie más que dos bocas más que alimentar. haciéndole honor al cinismo de este mundo, entre tristeza, soledad vendía alegrías de a tres por veinte.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario